Grietas en la piscina: cuándo son peligrosas y cómo repararlas

¿Han aparecido grietas en tu piscina?

Con el paso del tiempo muchas piscinas empiezan a mostrar pequeñas fisuras en paredes o suelo. Al principio pueden parecer solo un problema estético, pero en realidad suelen ser una señal de que la estructura o la impermeabilización ya no están trabajando correctamente.

Ignorarlas es uno de los errores más habituales. Aunque al principio no provoquen una pérdida de agua evidente, con el tiempo pueden convertirse en filtraciones continuas difíciles de localizar.

Tipos de grietas más habituales

Microfisuras superficiales

Son líneas finas que aparecen en el revestimiento o en las juntas del gresite. A veces apenas se aprecian, pero permiten el paso del agua poco a poco. Suelen ser el primer aviso de envejecimiento del vaso de la piscina.

Grietas estructurales

Cuando la grieta atraviesa el vaso de hormigón, el problema es mayor. Suelen aparecer por asentamientos del terreno o movimientos de la estructura. En estos casos la pérdida de agua suele ser constante.

Fisuras en esquinas o alrededor de accesorios

Es habitual que aparezcan cerca de skimmers, focos o escaleras de obra. Son puntos donde diferentes materiales trabajan de forma distinta y con los años pierden estanqueidad.

Por qué aparecen las grietas

Las causas pueden ser diversas, pero normalmente se deben a la combinación de varios factores:

  • Asentamientos del terreno
  • Dilataciones por cambios de temperatura
  • Envejecimiento de los materiales
  • Deficiencias en la impermeabilización original
  • Piscinas con muchos años de uso

Muchas piscinas construidas hace décadas no disponen de sistemas de impermeabilización flexibles, por lo que con el tiempo el vaso pierde su estanqueidad.

¿Cuándo son realmente peligrosas?

Una grieta empieza a ser preocupante cuando:

  • El nivel del agua baja sin explicación
  • La grieta aumenta de tamaño
  • Aparecen zonas húmedas alrededor de la piscina
  • Se desprende el revestimiento cercano
  • Es necesario rellenar la piscina con frecuencia

En estas situaciones lo más habitual es que la grieta ya esté permitiendo el paso del agua hacia el exterior.

Soluciones según el tipo de grieta

En grietas pequeñas puede realizarse una reparación localizada. Sin embargo, cuando aparecen en varios puntos o vuelven a abrirse con el tiempo, normalmente indican un deterioro general del vaso.

En estos casos, sellarlas una a una suele ser una solución temporal. El problema reaparece porque la impermeabilización completa ya no es efectiva.

Cuando esto ocurre, la solución más duradera consiste en renovar la impermeabilización interior de la piscina, evitando que el agua entre en contacto directo con la estructura.

Puedes ver cómo se realiza una rehabilitación completa aquí:
rehabilitación de piscinas

Qué pasa si no se actúa

Las grietas no se estabilizan solas. Con el tiempo suelen aumentar debido a la presión del agua y a los movimientos del terreno.

  • La fuga de agua aumenta progresivamente
  • Se deteriora el terreno alrededor
  • Aparecen nuevas fisuras
  • El coste de reparación es mayor

Actuar a tiempo permite solucionar el problema antes de que la estructura sufra daños mayores.

Conclusión

Las grietas en una piscina son siempre una señal de aviso. Aunque al principio parezcan pequeñas, suelen indicar un problema de impermeabilización o de envejecimiento del vaso.

Una revisión técnica permite determinar su origen y elegir la solución más adecuada para evitar filtraciones continuas y reparaciones repetidas.

Si quieres conocer todas las opciones de reparación y rehabilitación disponibles puedes verlo aquí:
rehabilitación de piscinas.

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